Caldo de verduras y pollo

Para preparar nuestro caldo podemos optar por las bandejas para caldo que ya venden preparadas en nuestro comercio habitual.

Con la base de este caldo podremos preparar una deliciosa sopa, bastará con añadir nuestra pasta preferida y cocer el tiempo marcado por el fabricante.

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Pollo al vapor con cebolla y champiñones

Si somos intolerantes a la lactosa podemos sustituir la nata convencional por alguna de las opciones vegetales que cada vez más fácilmente encontramos en nuestro comercio habitual.

Para presentar los muslos recomendamos marcarlos en una sartén o plancha con un poco de aceite de oliva a fuego fuerte, así conseguiremos que quede crujiente por fuera y jugoso por dentro.

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Mermelada de naranja

La única precaución que debemos tener es a la hora de pelar las naranjas, es importante quitarle toda la parte blanca que tiene la cáscara, también recomendamos quitar la parte blanca que hay en el interior de la naranja.

Si nos gusta más dulce para futuras elaboraciones podemos añadirle más azúcar, aunque nuestra recomendación es añadir la cantidad justa para no enmascarar con el azúcar el sabor de la propia fruta.

Si preferimos que nuestra mermelada tenga una textura más sólida y que se aprecie más la fruta, podemos reducir la cantidad de agua y hacer los trozos más grandes.

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Ensaladilla rusa al vapor

A la hora de presentar nuestra ensaladilla podemos hacerlo de la manera tradicional con mayonesa, o si preferimos una opción más saludable podemos añadir un chorro de aceite de oliva virgen extra.

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Estofado de ternera

Partiendo de esta base podemos preparar otro tipo de estofados, podemos hacerlo con carne de cerdo, de pavo, o incluso la versión vegana utilizando soja texturizada o seitán.

Si no queremos usar vino en nuestra receta podemos doblar la cantidad de caldo de verduras o añadir la misma cantidad (100 ml) de agua. Aún y así siempre recomendamos usar vino en este tipo de recetas.

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Crema de calabacín

Por otro lado, si queremos que nuestra receta de crema de calabacín sea apta para veganos e intolerantes a la lactosa, podemos o bien no echar quesitos o bien sustituirlos por 100 ml de bebida vegetal, la de soja le va fenomenal pero podemos elegir cualquier otra.

Cuando vayamos a comprar los calabacines, os recomiendo que sean firmes al tacto. Compactos, sin golpes o manchas, y que se aprecie que son pesados en relación a su tamaño.

Es preferible llevarse los de tamaño pequeño o mediano, porque los que son más grandes suelen tener más pepitas en el interior y menos tiernos.

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Refresco de fresa y limón

En caso de hacernos falta endulzar el refresco, si lo preferimos podemos sustituir el azúcar moreno por algún otro edulcorante, por ejemplo podemos usar miel, sirope de agave, stevia, etc.

A la hora de servir nuestro refresco podemos decorarlo de múltiples maneras, por ejemplo podemos usar rodajas de cítricos, azucarar el borde del vaso o añadir hojas menta o hierbabuena.

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Fideos a la cazuela

Dependiendo de si los fideos nos gustan más caldosos o menos, en futuras elaboraciones podemos ajustar la cantidad de caldo que añadamos.

Si a la hora de preparar la receta no disponemos de caldo de pollo podemos utilizar otro tipo de caldo de carne o verdura, o simplemente agua.

Aconsejamos disfrutar de esta receta justo en el momento de haberla preparado, ya que si reposa en exceso los fideos se pueden pasar y el caldo consumirse.

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Mermelada de cebolla

Si queremos podemos aromatizar nuestra mermelada añadiendo alguna especia, podemos utilizar por ejemplo semillas de cardamomo o anís estrellado. Si las vamos a añadir deberemos hacerlo después de haber quitado el accesorio cuchilla. Lo ideal es añadirlas al principio de la cocción junto con la cebolla, y retirarlas una vez está preparada nuestra receta.

Hay que tener en cuenta que cuanto más fría esté la mermelada más espesa estará.

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Mermelada de fresa

Partiendo de la base de esta receta podemos elaborar muchos tipos distintos de mermelada, solo debemos elegir la fruta deseada.

Como no todas las frutas tienen las mismas características deberemos ajustar el tiempo necesario para conseguir la textura deseada, para ello igual que en esta receta hacemos un programa completo de 30 minutos y probamos la mermelada dejándola enfriar un poco. Después si es necesario vamos programando ciclos de 5 minutos hasta conseguir el resultado deseado.

Hay que tener en cuenta que cuanto más fría esté la mermelada más espesa estará.

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